Una invención israelí convierte agua del grifo en solución antivirial

La tecnología desarrollada por químicos de la Universidad de Bar Ilan en Ramat Gan, Israel, convierte el agua del grifo en solución antivirial al convertirla en un desinfectante, lo que podría ayudar a evitar la propagación del coronavirus COVID-19. Fue patentada el año pasado y su poder antimicrobiano ha sido testado en hospitales en Israel en los últimos meses.

Hemos cambiado la composición del agua para lograr este resultado”, indicó el doctor Doron Auerbach, un reputado electroquímico y líder del equipo de Nanotecnología y Química de Materiales Avanzados del centro universitario. “Lo interesante de nuestro hallazgo es que son necesarias pequeñas concentraciones de la solución para ser efectiva”, agregó.

Auerbach expuso que modificar la composición del agua es algo sencillo y que se practica a diario y en todos lados con diferentes propósitos: “Añadirle sal ya lo modifica, y con eso en mente hemos querido hacer una solución que resulte mucho más barata que cualquier otra precisamente porque la base es el agua”, agregó.

La solución desarrollada es también eficaz contra el coronavirus, según se ha demostrado en pruebas de laboratorio de la profesora Ronit Sarid, de la facultad de ciencias de la misma universidad. En su laboratorio probaron eliminar virus de herpes simplex tipo 1 y coronavirus humano OC43 con éxito. Los investigadores están confiados porque las características del OC43 son similares a las del SARS-CoV-2, y aseguran que este desinfectante también podrá eliminarlo.

¿En qué consiste?

El nuevo método para convertir agua del grifo en solución antivirial incluye mezclarla con electrodos en forma de nanómetros que tienen propiedades de superficie únicas. La combinación de estos compuestos crea una solución efectiva antibacteriana, contra virus y contra esporas.

Al contrario que otros desinfectantes, como la lejía, esta solución con base de agua es segura para la piel y no contamina las aguas subterráneas, según indican los investigadores. “Su capacidad antiséptica es 100 veces más efectiva que la lejía y, por lo tanto, pequeñas concentraciones de 50 y 200 miligramos del material activo por litro son suficientes para desinfectar. La lejía, en cambio, necesita una cantidad de entre 5,000 y 20,000 milígramos por litro para ser efectiva”, indicó Auerbach.

El objetivo de los investigadores es que la solución sirva para diferentes propósitos de desinfección y adopte distintas formas, como aerosol aplicado a superficies, en líquido para sumergir manos, zapatos o aparatos, en forma de toallitas desinfectantes o bien en purificador de aires.

“La capacidad de producir electrodos en diferentes formas y texturas hace que esta tecnología se pueda aplicar a diferentes usos, como en cápsulas dentro de aires acondicionados, en recipientes para limpiar productos, para eliminar pesticidas de verduras y frutas, incluso con forma de máscaras y guantes”, según Auerbach.