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La ciudad de Acre, situada al norte de Israel, disputada en las cruzadas y luego tomada por los árabes, hoy es considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Ubicada a orillas del Mediterráneo y a pocos kilómetros de Haifa, Acre fue una ciudad clave durante las cruzadas, en especial durante la tercera, cuando fue reconquistada por los cristianos y pasó a llamarse San Juan de Acre. 

Su historia está plagada de idas y venidas, conquistas y reconquistas, convirtiéndola en un lugar perfecto para los amantes de la historia y, en particular, de las cruzadas cristianas, cuyas campañas militares entre los siglos XI y XIII contra los musulmanes buscaron cristianizar la región. Las míticas epopeyas del rey inglés Ricardo Corazón de León y de Saladino, uno de los gobernantes más importantes del mundo árabe, tiñen la historia de la ciudad amurallada de Acre.

Hogar de Templarios

La Fortaleza Hospitalaria es uno de los lugares imprescindibles de las ruinas de Acre. Perteneció a una orden militar de monjes, los Caballeros Hospitalarios, cuya tarea consistía en cuidar a los enfermos y proteger a los fieles que visitaban algún lugar de Tierra Santa. 

Compuesta por un patio, varias salas y una torre de vigilancia, uno de los lugares más impresionantes de la Fortaleza es la Sala de Pilares, cuyas columnas e iluminación perfectamente acorde, remiten a una época en la que los caballeros rondaban por esos salones.

Los templarios, otra orden de caballeros cristianos que ayudaban a los peregrinos en sus caminos por Tierra Santa, tienen su lugar en Acre. Estos guardianes del templo se habían instalado en Jerusalén, pero debieron huir cuando Saladino conquistó la ciudad, y convirtieron a Acre en su nuevo hogar. La fortaleza principal de esta orden estaba conectada al puerto de la ciudad mediante un túnel, descubierto en 1994 y restablecido para los turistas en 1999.

Ruinas higiénicas

No sólo pueden encontrarse ruinas que datan de la época de las cruzadas. En Acre es posible encontrarse con un baño turco, construido a fines del siglo XVIII por el gobernador otomano de ese entonces. Aquí, quien desee visitar estas ruinas, podrá ver todo lo que implicaba el ritual: la sala de vapor, el lugar donde se desvestían y colgaban sus ropas, o las salas de tratamiento. Operativo por más de 150 años, dejó de funcionar en 1948, durante la Guerra de Independencia.

¿Qué son las cruzadas?

Las cruzadas fueron expediciones militares que se pretendían tomar Jerusalén para recuperar para la cristiandad los lugares sagrados que estaban en manos de los turcos. Se las llamó “cruzadas” por la cruz que los guerreros llevaban bordada en sus pechos. Se realizaron en total ocho cruzadas entre 1095 y 1291.

La cruzada más recordada fue la tercera, llamada “cruzada de los reyes” porque participaron el emperador germánico Federico Barbarroja, el rey francés Felipe Augusto y el rey inglés Ricardo Corazón de León. Esta cruzada fue un importante ejemplo de la unidad religiosa de Europa, aunque no lograron consolidar el poder europeo en la Tierra Santa.

Sin lugar a dudas, Acre es una de las ciudades con más historia en Israel. Cruzados, profetas, reyes y simples peregrinos caminaron por allí. Incluso Baháulláh, uno de los fundadores del bahaísmo, pasó allí la última parte de su vida. La prisión donde estuvo y, a su vez, la casa donde murió, pueden ser visitadas al día de hoy, y son considerados lugares santos para esta nueva religión. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta ciudad es imprescindible en tu recorrido turístico por Israel.  

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