jardines bahai
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La ciudad de Haifa, ubicada al norte de Israel, alberga un oasis: los Jardines Bahai que rodean al Centro Mundial Bahai, cuna administrativa del bahaísmo, la religión monoteísta más reciente. Conocida por sus seguidores como fe Bahaí, se originó en Persia a mediados del siglo XIX y sigue las enseñanzas de su profeta y máximo líder espiritual, Bahaullah.

Si se camina por la avenida Hatzionut, a los lados estarán las colinas del Monte Carmelo. Y un poco más adelante podrán verse los Jardines Bahaí: son 19 terrazas colgantes que se extienden a lo largo de un kilómetro en perfecta simetría. Esto no es casual, ya que esta forma representa y celebra la unidad e igualdad humana que profesa esta fe, consolidada en Irán, pero practicada por más fieles en la India. En la actualidad cuenta con alrededor de seis millones de seguidores en todo el mundo.


Esta joven religión data de mediados del siglo XIX, momento histórico en el que la efervescencia religiosa hizo aparecer muchos movimientos y sectas de origen mesiánico. Tanto en Europa como en América y Medio Oriente, las esperanzas de la llegada del mesías en alguna de sus formas –el duodécimo imán de los chiítas, el mihdí de los sunitas, por citar algunos ejemplos- se debieron a una interpretación literal de las Sagradas Escrituras de cada religión. Y es en ese contexto que surge el bahaísmo. Primero con Báb, maestro de Bahaullah, que sentó las bases para las futuras generaciones, y luego con su sucesor. Una de los principios que promueve esta nueva fue es la unidad entre ciencia y religión. En palabras de Abdu’l-Bahá,, hijo y sucesor de Bahaullah, “si se encuentra que las creencias y opiniones religiosas son contrarias a las normas de la ciencia, son meras supersticiones e imaginaciones”. 

Desde 2008, los Jardines Bahai fueron declarados Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). En su cúpula dorada, a la cual se llega luego de atravesar las 19 terrazas, pueden encontrarse los restos mortales de Báb. Esta nueva religión ha calado tan profundo allí, que hasta todos los jardineros del lugar son miembros de la religión. Una visita obligada a la hora de visitar Haifa.

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