Israel cumple 70 años como fuente inagotable de revoluciones tecnológicas para el mundo

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Son muchos los que en el mundo utilizan a diario pequeños y grandes inventos que nos hacen la vida más fácil, como el lápiz USB de memoria externa para computadoras, el riego por goteo, o la app de Waze para ver cómo está el tráfico en las carreteras de nuestra ciudad. Pero lo que no todos saben es que estos desarrollo tienen su origen en un pequeño país del Mediterráneo llamado Israel. En estas fechas se celebra el 70 aniversario de la declaración de Independencia de un país que supo convertir el desierto en fértiles campos de cultivo. Son apenas ocho millones y medio de habitantes, pero tienen la tasa más elevada de startups per capita del planeta: una  por cada 1.844 habitantes. Israel cuenta con 140 ingenieros por cada 10.000 trabajadores, el ratio más alto del mundo. Israel produce 249,2 patentes o inventos por cada millón de habitantes cada año, tan sólo por detrás de Taiwán, Japón y Estados Unidos. Es el país que más invierte en I+D en todo el mundo en términos de Producto Interior Bruto, ya que destina a la investigación y desarrollo nada menos que el 4,2% de su PIB, mientras que España, por ejemplo, apenas supera el 1% de su PIB en esta materia.

Todos estos son números de un país que en sólo 70 años de existencia ha sido capa de ponerse a la vanguardia en ciencia y tecnología gracias a la cultura emprendedora y educativa de quienes han construido Israel en estas siete décadas llenas de contribuciones y logros para la humanidad.

La lista de éxitos tecnológicos de Israel es larga. En la actualidad, por ejemplo, este país está en el centro de los esfuerzos por revolucionar la automoción con el desarrollo de la conducción automática. Muchos grandes fabricantes se han asociado con empresas tecnológicas israelíes especializadas en inteligencia artificial, aprendizaje automático y visión computerizada para construir el vehículo del futuro, sin conductor. El caso más notable es el de Mobileye, que desarrollo una serie de sensores fundamentales para que el automóvil vea lo que hay a su alrededor. El año pasado, la multinacional Intel adquirió Mobileye por la cifra récord de 15.300 millones de dólares. Pero el ecosistema de la conducción automática en Israel no se agota con Mobileye. Muchas otras empresas del país están contribuyendo a esta revolución: otonomo, que permite a los fabricantes de automóviles, aplicaciones y proveedores de servicios compartir datos como la velocidad, la temperatura o los niveles de batería; Innoviz Technologies, Oryx Vision y VayaVision, desarrolladores de sensores; y Argus Cyber Security, que protege los coches del riesgo de hackeos. Y ya hemos hablado de Waze, una app de enorme éxito mundial para compartir información entre conductores, que fue adquirida por Google en 2013 por unos mil millones de dólares.

El interés de Intel por Israel va más allá de su apuesta por la conducción automática. Se estableció en Haifa en 1974 para poner en marcha un centro de I+D y en la actualidad emplea a más de 10.000 personas en el país. De su centro de desarrollo israelí sale la última y más avanzada generación de microprocesadores, que hoy se están instalando en las computadoras que se venden en todo el planeta.

Pero si un invento israelí ha contribuido como ningún otro a cambiar las vidas de muchas personas, ese ha sido sin lugar a dudas el riego por goteo, una auténtica revolución para la agricultura liderada por la compañía Netafim. Se empezó a experimentar con el sistema en un kibutz en la década de los sesenta y pronto se expandió por todas las zonas áridas del mundo, convirtiéndose en la mayor innovación agrícola del siglo XX desde la aparición de los aspersores en la década de los treinta.

En el terreno de la salud, Israel también ha contribuido con grandes logros, como el exoesqueleto de ReWalk, que permite a las personas que han perdido su movilidad volver a caminar, o la PillCam, una nanocámara del tamaño de una píldora que envía información de todo el sistema digestivo y evita así las molestas colonoscopias. Más de dos millones de personas en todo el mundo ya han usado una PillCam. También destaca la cámara de visión artificial de OrCam, que lee textos y reconoce caras y productos para las personas ciegas. En Israel también están desarrollando tecnologías para cultivar carne de pollo a partir de tejidos, sin necesidad de sacrificar animales, con el objetivo puesto en alimentar en el futuro a la creciente población mundial y de paso, evitar el impacto medioambiental generado por las granjas.

Desconocemos las revoluciones tecnológicas que lleguen en el futuro, pero es indiscutible que en las innovaciones que estén por venir, este joven país que ahora cumple 70 años tendrá un papel protagonista.

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