Investigadores israelíes prevendrán brotes de coronavirus gracias a las heces

Los estudios revelan que los pacientes del coronavirus COVID-19 desprenden el virus en las heces antes de manifestar síntomas y también si son asintomáticos. Esto podría ayudar a resolver una de las mayores dificultades con las que se encuentran los gobiernos en estos días a la hora de controlar la propagación del virus e implantar restricciones: identificar los lugares en los que se están produciendo más contagios y caen enfermas más personas. Si no se sabe cuáles son esos puntos calientes, los intentos de salir de la crisis podrían producir nuevos brotes incontrolables.

Por eso, varios equipos de investigación israelíes están monitorizando los desagües del país desde que empezó la actual crisis en busca de trazas del virus, que se sabe que los pacientes con coronavirus excretan a través de orina y heces unos tres días después de haber sido contagiados, y han documentado también dónde suceden los brotes más agudos según el material genético o proteínas hallados.

Los equipos incluyen a Oded Nir, del departamento de Desalinización y Tratamiento de Aguas de la Universidad de Ben Gurión y al profesor Ariel Kushmaro, director del departamento de Biotecnología medioambiental del mismo centro, también al profesor Eran Friedler, del departamento de Ingeniería Civil y Medioambiental del Instituto de Tecnología Technion y al doctor Yair Lewis, también del Technion, todos en coordinación con el Centro Nacional de Virología del Ministerio de Sanidad.

El modo en el que están construidos los desagües israelíes permite estudiar las afluencias de zonas específicas. Y una vez establecidos los “puntos calientes”, los investigadores anunciaron que los usarán como un indicador en caso de que haya una segunda ola.

Heces como método de detección

Uno de los métodos desarrollados, el del equipo de Oded Nir, del departamento de Desalinización y Tratamiento de Aguas de la Universidad de Ben Gurión en el Neguev, está a la espera de ser aprobado como parte de la lucha nacional contra el coronavirus y ya ha sido compartido ya en una plataforma abierta para que pueda ser replicado en el mundo.

La confirmación de que el método funciona la recibió el equipo cuando, tras recoger muestras de heces y orina en desagües, congelarlas a menos 80 grados y analizarlas, comprobaron la alta concentración de Sars-Cov-2 detectada en la ciudad de Bnei Brak, donde hasta ahora ha habido la mayor cantidad de contagios.

La recogida de residuos no plantea problemas éticos porque no implica recoger datos de individuos identificables, sino del vecindario, datos que serán sumamente útiles a las autoridades para imponer restricciones localizadas geográficamente o levantarlas.

Yakir Berchenko, de la Universidad de Ben Gurión, conocido por su acción durante el brote de polio en Israel en 2013, también forma parte del equipo. Al detectar polio en los desagües Berchenko informó a los servicios sociales y les dio tiempo a lanzar una campaña de vacunación antes de que la enfermedad paralizara a ningún niño.

Los investigadores aseguran que los test de saliva todavía serán necesarios para reunir datos precisos, pero dicen que la monitorización de los desagües da una descripción panorámica de todo el país de manera mucho más rápida y barata.