Inteligencia Artificial para leer el cerebro y tratar desórdenes neurológicos

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Compañías tecnológicas de diversos sectores sueñan con un futuro en el que podrán insertar chips en nuestros cerebros para conectarnos a las computadoras, con consecuencias inimaginables para la memoria humana, la inteligencia, la comunicación y muchas otras áreas que podrían suponer una gran revolución para la humanidad. Pero aún es pronto para este escenario, incluso para BrainQ, una startup con sede en Israel que planea utilizar un sensor cerebral no implantado quirúrgicamente para recopilar datos y ayudar a mejorar las terapias en pacientes con desórdenes neurológicos, especialmente aquellos que han sufrido accidentes cerebrovasculares o lesiones en la médula espinal. Es un primer paso para un futuro que parece de ciencia ficción.

El desarrollador israelí de tratamientos para trastornos neurológicos apoyado en la inteligencia artificial, BrainQ, acaba de anunciar la finalización de una ronda de financiación que asciende a 8,8 millones de dólares. Los inversores en esta compañía con sede en Jerusalén incluyen Qure Ventures, OurCrowd, Norma Investments, IT-Farm y el fundador y director general de Valtech Cardio, Amir Gross.

BrainQ desarrolla una avanzada tecnología que utiliza sus algoritmos de inteligencia artificial para identificar patrones espectrales de alta resolución en las ondas cerebrales del paciente. Estos patrones se interpretan y luego se traducen en un protocolo de tratamiento electromagnético adaptado dirigido a tratar las discapacidades derivadas de trastornos neurológicos generados por accidente cerebrovascular o lesión de médula espinal. Decenas de millones de personas cada año en todo el mundo sufren este tipo de accidentes o lesiones. La tecnología de la compañía ya se ha aplicado en estudios con animales y en ensayos clínicos en humanos en etapas iniciales, y han mostrado resultados muy prometedores. La tecnología de inteligencia artificial de BrainQ se apoya principalmente en el desarrollo de una de las bases de datos más amplias de electroencefalogramas computerizados para tareas motoras.

BrainQ utilizará estos datos para optimizar el desarrollo de su dispositivo de simulación no invasivo basado en una interfaz cerebral computerizada, que planea lanzar en varios mercados. El big data también se utilizará para respaldar los ensayos clínicos, que a su vez alimentará la base de datos.

BrainQ fue cofundada por Yotam Drechsler, su director ejecutivo; el doctor Yaron Segal, director tecnológico; y la profesora Emerita Esther Shohami, directora de seguridad. Los cofundadores han reclutado un equipo de inteligencia artificial, la mayor parte procedente de unidades de élite de las Fuerzas de Defensa de Israel, lo que le da a BrainQ una ventaja competitiva significativa en la construcción de soluciones de. El equipo de BrainQ y su consejo asesor tienen una enrome experiencia en big data y aprendizaje automático, así como en neurología y neurociencia.

Drechsler asegura que “estamos en el umbral de una nueva era en la que la medicina de precisión basada en la inteligencia artificial se utilizará para tratar trastornos neurológicos, que hasta la fecha no han encontrado solución. En BrainQ, estamos encantados con la oportunidad de hacer realidad esta visión en el mundo de la recuperación neurológica. En poco tiempo, ya hemos logrado resultados significativos”.

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