Hacia dónde van las negociaciones de Irán-EEUU en Ginebra

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La situación económica de Irán suma a las sanciones internacionales en los últimos años les obliga a dialogar con los Estados Unidos para buscar un alivio a su situación interna. La falta de acceso a las divisas y al mercado financiero internacional han tenido un efecto devastador en el aparato productivo nacional y las consecuencias ya se sienten en el nivel de vida de la población. La inflación se ha disparado alrededor del 40 por ciento, el desempleo sigue en aumento, el valor de la moneda ha caído casi en un 80 por ciento y los precios de las materias primas continúan aumentando.

Con este escenario, Hassan Rohani tomando un enfoque más moderado que su predecesor Mahmud Ahmadineyad, entendió que para rescatar la economía de su país debe negociar una disminución de las sanciones económicas y financieras de la comunidad internacional a cambio de hacer ciertas concesiones de su programa nuclear. Del resultado de las primeras conversaciones esta semana en Ginebra, pareciera que Rohani está dispuesto a clausurar la planta nuclear de Fordo (en las afueras de Qom) y permitir el acceso a inspectores internacionales para supervisar el retiro de las centrifugadoras. Todo esto para lograr a cambio que los Estados Unidos y Europa eliminen parte de las sanciones, específicamente levantando la prohibición de las exportaciones de petróleo de Irán y permitir al banco central hacer negocios internacionales de nuevo.

Sin embargo, hay que entender que las sanciones a la República Islámica no fueron impuestas solo por el programa nuclear. Tanto las violaciones a los derechos humanos como el apoyo a grupos terroristas como Hezbollah alrededor del mundo forman también parte del castigo. Mientras el régimen busca apaciguar a la comunidad internacional para levantar las sanciones haciendo concesiones sobre su programa nuclear, la brutalidad del régimen continúa a lo interno, reprimiendo y arrestando a periodistas y activistas políticos que puedan significar una amenaza al régimen. Un reporte de la organización Campaña Internacional para los Derechos Humanos en Irán, estima que 560 personas han sido ejecutadas en Irán este año, incluyendo el mayor número 250 desde que el presidente Hassan Rohani asumió el cargo en agosto.

Por otro lado, en un informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos señala la implicación de Irán en la planificación de ataques terroristas en India, Tailandia, Georgia y Kenya. También expone la participación del régimen iraní en el conflicto sirio, apoyando con armas, recursos y entrenamiento a elementos del ejército de Al Assad para destruir la oposición al gobierno. Igualmente, en América Latina Irán continúa acentuando su presencia a lo largo de los últimos años. Un ejemplo claro es el acuerdo con Argentina para abrir de nuevo una investigación por el atentado terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994, con el fin de limpiar su imagen en la región.

Todos estos elementos indican que las conversaciones en Ginebra no deben significar que Irán abrirá las puertas de su programa nuclear, ni que dejará su represión doméstica a los derechos humanoso disminuirá el apoyo a grupos terroristas internacionales. El régimen iraní no se caracteriza por haber sido directo y transparente con la comunidad internacional. Los intereses del Gobierno parecieran estar orientados principalmente a levantar una economía devastada por las sanciones y por el mal manejo de su política económica, más que a la idea de frenar las ambiciones a su programa nuclear y respetar los derechos humanos de sus ciudadanos. La comunidad internacional debe mantenerse vigilante al curso de las negociaciones.

Por Joseph Humire, Director Ejecutivo del Centro de Estudios para una Sociedad Libre y Segura (SFS).

Fuente: Diario Las Américas