“La habilidad de Irán es el engaño estratégico”

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Nada bueno sucede a altas horas de la noche. Y así es como a las 3 AM del domingo 24 de noviembre en Ginebra, Suiza, los Estados Unidos decidían dar alas con su apoyo al acuerdo entre las potencias mundiales e Irán, que busca con esto conseguir sus metas y objetivos nucleares.

Irán y las seis potencias acordaron un “alivio temporal” de las sanciones a cambio de que la República Islámica recorte paulatinamente su programa nuclear. Aunque la realidad, según se conoce ahora, es que los EE UU, veladamente, han estado levantando la presión financiera sobre Irán durante los meses previos a los recientes acontecimientos en Ginebra.

Una revisión de las notas de aplicación de sanciones del Departamento del Tesoro de los  EE UU revela que el gobierno dejó de establecer listas negras de las entidades y personas que ayudan a Irán a evadir las sanciones internacionales en contra de sus programas de misiles y nucleares.

En las seis semanas previas a las elecciones de junio del presidente iraní, Hassan Rohaní, el Tesoro de EE UU presionó mediante la emisión de siete avisos contra más de un centenar de empresas colaboracionistas con Irán, que trabajan en favor de los programas nucleares y de misiles de ese país. Sin embargo, en los seis meses posteriores de la elección de Rohaní, el Tesoro sólo había emitido dos avisos en contra de un puñado de empresas relacionadas con Irán. Por otra parte, una reciente investigación de Associated Press reveló que el gobierno de Obama había mantenido conversaciones secretas con diplomáticos de Irán durante todo este tiempo. A la vez que se producían esos avances, Irán tomaba también la delantera en la Argentina con una comisión de “la verdad”, que buscaba exclusivamente volver a escribir la historia a su favor. Al igual que los viajes del secretario John Kerry a Omán, el canciller Héctor Timmerman también viajó varias veces a Oriente Medio para llevar a cabo el Memorándum conjunto entre Irán y Argentina, que fue ratificado a principios de año. El acuerdo argentino para volver a investigar el atentado a la AMIA y las negociaciones de Estados Unidos con Irán por su programa nuclear revelan un defecto importante en el análisis de las intenciones de la República Islámica: la falta de respeto hacia la habilidad de Irán en el engaño estratégico.

Para entender esto, podemos hacer referencia a la práctica de la Taquiyya, que permite a los musulmanes chiíes mentir a los “infieles” para promover el avance de la conquista y objetivos islámicos. Rohaní ha practicado antes la Taquiyya. Lo demostró cuando ocupó el cargo de negociador nuclear jefe del Líder Supremo entre 2003 y 2005. En octubre de 2003, Rohaní y varios ministros europeos firmaron un compromiso, conocido como la Declaración de Teherán, que establecía la suspensión total del enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento. En mayo de este año, sin embargo, Rohaní se jactó ante los periodistas de que en todo Irán no se suspendieron más de “diez centrifugadoras” en la planta de enriquecimiento de Natanz, y nunca cumplió una suspensión total.

Como maestro de la negociación, Irán está venciendo a Occidente, llevando al mundo a creer que es más transparente, mientras sigue manteniendo una línea dura y rígida en su propio terreno. EE UU, por desgracia, juega a las damas, mientras que Irán juega al ajedrez, juego inventado por ellos mismos.

Por Joseph Humire, director del Centro de Estudios para una Sociedad Libre y Segura.

Artículo publicado en el periódico argentino Crónica.