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Haciendo posible lo imposible

La visita del presidente francés, François Hollande, esta semana a Israel ha dado una vuelta de tuerca más a la surrealista -y no menos peligrosa- situación a la que han llevado las recientes conversaciones nucleares con Irán.

EEUU, aliado histórico de Israel en la esfera política internacional, parece no saber cómo hacer frente con garantías a las ansias negociadoras de Irán, agotado económica y socialmente, después de años de duras sanciones y, lo que es más grave, de expolio y corrupción perpetrado por su propio régimen político.

La entrada de Francia en acción es un soplo de aire fresco para Israel, que tras los últimos acontecimientos anda más necesitado que nunca de apoyos internacionales. En ese sentido, la entrada del país europeo ha causado una sorpresa mayúscula en los círculos políticos internacionales, a tenor de las conocidas relaciones bilaterales e históricas que mantiene Francia con el país de los ayatolás.

Sin embargo, las últimas declaraciones de Hollande no han dejado lugar a dudas con respecto a la posición de Francia en las conversaciones nucleares que están teniendo lugar en Ginebra. El presidente francés ha prometido que su país “no cederá a la proliferación nuclear” y que “mientras no se tenga la certeza de que Irán ha renunciado a las armas nucleares, vamos a mantener todos nuestros requisitos y sanciones”.

Las palabras de Hollande, que siempre ha tendido a mantener discursos dubitativos y según algunos excesivamente suaves, pone en lugar muy comprometido no sólo a Irán, sino a todos aquéllos que le han mostrado su apoyo en los últimos tiempos. De hecho, medios de comunicación y responsables iraníes han acusado a Francia de sabotear las negociaciones de Ginebra en el último minuto.

Las conversaciones sobre el desarme nuclear se retomarán de nuevo este miércoles en la ciudad suiza y todo apunta a un nuevo conflicto de intereses, del que se desconoce el resultado. Por el momento, sólo cabe esperar que el 5 +1 actúe de acuerdo a la legalidad internacional, siempre teniendo en cuenta las consecuencias regionales y mundiales que una decisión de estas características puede acarrear.

Para Israel, en cualquier caso, la posición francesa es una victoria moral en toda regla, que ha producido una última vuelta de tuerca que no esperaba nadie y que parece haber hecho posible lo imposible en solo unas pocas horas.

Por Leah Soibel, analista y Directora de Fuente Latina.

Artículo aparecido en el Diario Las Américas.

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