¿Cómo será el tacto en un mundo luego del coronavirus? Una empresa israelí propone que sea a través de ondas de sonido

La crisis del coronavirus pasará en algún momento, pero todo el tiempo nos recuerdan que algunas cosas no volverán a ser como eran antes y el tacto sería uno de los sentidos más afectados. Los expertos consideran que la mayoría de la gente tendrá reservas o miedo a la hora de utilizar cajeros automáticos, oprimir botones de los ascensores, los telefonillos de edificios y cualquier otra superficie tocada por innumerables manos.

La empresa emergente israelí Sonarax se ha preparado para esta eventualidad, una realidad en la que el tacto será muy limitado, con un aparato que transmite datos a través de tecnología ultrasónica y hace que los aparatos se comuniquen entre sí para evitar que las personas toquen lo que muchos otros han tocado antes.

“Desde hace seis años venimos desarrollando una tecnología para transmitir datos por ondas sonoras”, explicó el jefe comercial de Sonarax Nimrod May. “Elegimos usar ondas ultrasónicas para no molestar a seres humanos, entre 115.5 hasta 20 megahercios, porque en otro rango sí que lo oiríamos, y los perros también…”, explicó.

No tocar si no es necesario

Entre las tres soluciones que proponen para esta crisis en el tacto provocada por la epidemia, la primera que ya está en uso es convertir el teléfono móvil en “la tercera mano” del usuario, para que, accionando una aplicación se pueda llamar a un ascensor, sacar dinero del cajero, fichar en el trabajo o jugar en el casino, por ejemplo.

“Cualquier dispositivo que tenga altavoz y micrófono es susceptible de ser accionado con nuestra tecnología”, señaló May. Para que funcione el intercambio de datos se debe instalar el software de Sonarax en ambos aparatos. En el smartphone del usuario se puede añadir a una aplicación ya existente.

De este modo, los trabajadores de una empresa que vayan a entrar a su lugar de trabajo, sostendrán su móvil cerca del aparato de control del edificio que les permitirá el acceso, llamarán al ascensor con el móvil y también activarán del mismo modo el aparato de fichar. Las señales de audio se comunican de manera automática en cuanto el usuario activa el altavoz de su móvil.

La empresa trabaja con semiconductores de compañías como Cadence, Knowles y Ceva, y su tecnología es utilizada para acceder sin tocar en las ramas de pagos, autentificación, servicios de localización geográfica, promociones de marketing.

Distancia social, dos soluciones

La startup propone también una solución para mantener la distancia social porque, gracias a su tecnología con ondas de sonido, quien use la aplicación puede saber su distancia y posición con respecto a alguien contagiado (que lo haya notificado anónimamente a la aplicación) con una precisión de 30 centímetros.

“Nuestro software calibra los parámetros y notifica al usuario si está cruzando la línea de su propia seguridad”, informó May. Y señaló que la transmisión ultrasónica es mucho más precisa que la que ofrece Bluetooth y Wi-Fi, más segura, privada y barata.

Del mismo modo, si alguien ha notificado que tiene el virus a la aplicación, se puede recrear el trazado que ha hecho y con quienes se ha encontrado, informando a quien sea relevante de manera anónima.
“Es decir, si alguien en la oficina de al lado tiene coronavirus, Bluetooth o Wi-Fi indicarán que la persona está a su lado, sin embargo, nuestra solución no lo haría porque puede distinguir localidades de modo mucho más preciso”, señaló May.