¿Cambio de actitud en Teherán o mejora en su diplomacia pública?

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Las últimas semanas han visto un importante cambio de actitud por parte del gobierno de Irán, al menos en lo que respecta en sus declaraciones públicas, hecho este que se ha visto reflejado en la prensa internacional. Además de una mayor presencia en las redes sociales, el nuevo presidente de Irán, Hassan Rohaní, ha mostrado una actitud mucho menos beligerante que su antecesor, Mahmud Ahmadineyad, en las diversas conferencias de prensa y encuentros con medios de comunicación de todo el mundo que ha mantenido en las dos últimas semanas. La guerra de Siria, así como la presión internacional para que Irán se someta al Tratado de No Proliferación Nuclear, parece haber hecho cambiar de rumbo la diplomacia de Teherán. 

Esto ha creado dos tipos de opiniones en la comunidad internacional. Por un lado, están aquellos que creen en el cambio producido dentro del país de los ayatolás y, por otro, los que piensan que es una simple mejora de su imagen en el exterior mientras sigue elevando su capacidad nuclear. 

La prensa hispanohablante también se ha hecho eco de este cambio, tratándolo de diversa manera. A continuación, alguno de los extractos de prensa más importantes que se han publicado a este respecto durante los últimos días. 

Excelsior – México

Una catarata de mensajes novedosos ha venido llegando de Teherán en las últimas dos semanas, coincidentemente con la crisis a la que se llegó en el caso de las armas químicas sirias. La primera sorpresa fue la felicitación y buenos deseos que el presidente Rohani envió vía Twitter a los judíos del mundo “y especialmente a los judíos iraníes”, con motivo del festejo del Rosh Hashaná o año nuevo hebreo. Tal felicitación fue replicada poco después por una similar del ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif. Este gesto contrasta fuertemente con lo que fue usual durante la gestión de ocho años de Ahmadinejad, quien no perdía oportunidad para satanizar todo lo que tuviera que ver no sólo con Israel, sino con los judíos en general.

Estas insólitas palabras dirigidas al mundo judío fueron acompañadas además por otros cambios interesantes en la postura de Rohani. A pesar de seguir apoyando firmemente al gobierno de Bashar al-Assad, el Presidente iraní mantuvo un perfil relativamente bajo a lo largo de la crisis de las armas químicas, cuando el ataque estadunidense parecía inminente. No hizo declaraciones estridentes al respecto ni amenazó con “incendiar la región”, como fue común en el tiempo de su antecesor.

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El País – España

En los últimos días se han sucedido gestos por parte de Irán suficientemente inusuales y significativos como para sugerir una actitud más flexible y abierta por parte de uno de los regímenes más doctrinarios del mundo. De esa ofensiva de encanto emprendida por el nuevo presidente Hasan Rohaní como anticipo de su viaje la semana entrante a la asamblea general de la ONU forman parte la liberación de 11 prominentes presos políticos (quedan centenares en prisión) y su promesa, en una televisión estadounidense, de que Irán no construirá armas nucleares. Rohaní la ha aderezado con la afirmación de que él tiene el poder y la autoridad (no solo el supremo Jamenei) para negociar con Occidente sobre el crucial contencioso empantanado desde hace una década.

La retórica de Teherán ha bajado de tono a raíz de la inesperada elección del pragmático Rohaní en junio, propiciada en buena medida por el profundo impacto económico de las sanciones internacionales contra el régimen teocrático por su avanzado programa de enriquecimiento de uranio. Los recientes signos conciliadores iraníes apuntan a que Teherán busca por fin abrir el diálogo con Estados Unidos sobre un enfrentamiento con implicaciones planetarias. Rohaní, que ha escrito a Barack Obama en tono mesurado, ha descrito la respuesta del presidente estadounidense como “positiva y constructiva”, algo impensable bajo su predecesor, el flamígero Ahmadineyad.

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Listín Diario – República Dominicana

Hace unos meses el clérigo chiíta Mehdi Taeb, un importante confidente del líder supremo de la República Islámica de Irán, el Ayatolá Ali Jamenei, definió Siria como una provincia más de Irán, sugiriendo claramente cuan comprometidos debían sentirse los iraníes con la causa de Assad. Dijo, incluso, que si se perdía Siria, aludiendo con esto al derrocamiento de su actual presidente, en el tiempo también se perdería Teherán, la capital iraní.

Unas semanas atrás, el propio Ayatolá Jamenei dijo ante los muyahidis de la Asamblea de Expertos, que las amenazas de intervención militar en Siria, por razón de la utilización de armas químicas, no era más que un pretexto de los Estados Unidos, una injerencia imperiosa disfrazada de cruzada humanitaria, que apuntaba únicamente a la protección de sus intereses. Advirtió que se equivocaban al involucrarse en Siria, y que de hacerlo, sufrirían pérdidas considerables y bajas muy lamentables. Yendo atrás sólo unos días, encontramos las categóricas advertencias del general Mohammad Ali Jafari, comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, donde anunciaba que una incursión armada estadounidense en Siria significaba la destrucción inmediata de Israel. Y más aún; no ha transcurrido ni un mes desde la desafiante conminación de Qassem Soleimani, jefe de la fuerza elite de la Guardia Revolucionaria conocida como los Quds, de que Irán apoyaría a la Siria de Assad hasta el final. Sin embargo, las cosas aparentan estar cambiando. Desde la ascensión a la presidencia del clérigo Hassan Rouhani, estas consabidas y cotidianas estridencias del radicalismo iraní han sido diluidas por una moderación política hacia occidente que no se recuerda desde la instauración del régimen del Ayatolá en 1979. Rouhani, en un ejercicio de franco contrapeso a las voces belicosas del militarismo iraní, ha liberado decenas de presos políticos; ha dicho manifiestamente que Irán no aspira a la consecución de la bomba nuclear; ha condenado el uso de armas químicas, y reveló al mundo que sus gestiones fueron imprescindibles para lograr el acuerdo presentado por los rusos como salida a la crisis siria. En adición a esto, reitera que está de acuerdo con la destrucción de las armas químicas sirias e informó a los comandantes de la Guardia Revolucionaria que Irán apoyaría a quienes los sirios escojan como su líder, llámese como se llame.

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Efe – España

El presidente de Irán, Hasán Rohaní, ha escenificado esta semana una serie de gestos de acercamiento a Estados Unidos y sus aliados occidentales en vísperas de su participación en la Asamblea General de la ONU, con la voluntad declarada de lograr avances tanto en su programa nuclear como en el conflicto en Siria.

Desde que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, revelara el domingo que ha intercambiado cartas con Rohaní, el nuevo Gobierno iraní ha desplegado una suerte de ofensiva amable hacia Washington, que podría culminar en una reunión entre los mandatarios de ambos países en los márgenes de la cita anual en Naciones Unidas. La Casa Blanca se mostró abierta este jueves a la posibilidad de un encuentro entre Obama y el nuevo presidente iraní, que asumió el poder en agosto, al reconocer que han visto "muchas cosas interesantes desde Teherán", en palabras del portavoz Jay Carney. En el mismo sentido, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, que también coincidirá con Rohaní en Nueva York, consideró hoy que los comentarios del presidente iraní "han sido muy positivos, pero hay que poner todo eso a prueba". "Veremos a dónde nos lleva esto. Y en el momento adecuado, creo que la Casa Blanca y el Departamento de Estado dejarán claro hacia dónde nos dirigimos", adelantó Kerry en declaraciones a periodistas. Además de su intercambio epistolar con Obama, Rohaní se ha dirigido al pueblo estadounidense en dos ocasiones: una entrevista con la cadena televisiva NBC News el miércoles y un artículo de opinión publicado hoy en el diario The Washington Post.

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