Violencia en Jerusalén tras el asesinato de los tres adolescentes israelíes y uno palestino

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La violencia y la sed de venganza se ha instalado en Jerusalén, en otros puntos de Israel y de los territorios palestinos, tras los acontecimientos desatados después del trágico desenlace del secuestro de tres adolescentes israelíes, encontrados muertos el pasado lunes en las inmediaciones de Hebrón. Los hechos que se han precipitado se resumen en proyectiles lanzados desde Gaza a localidades del sur de Israel, bombardeos israelíes a objetivos terroristas de Hamas en la Franja, manifestaciones exigiendo una respuesta contundente del Gobierno de Netanyahu contra Hamás, un presunto secuestro y asesinato de un menor palestino en Jerusalén y una oleada de disturbios en barrios de mayoría árabe en el este de la ciudad.

De este modo, mientras el barrio de Shuafat en Jerusalén Este es escenario de violentos disturbios a raíz del asesinato del joven palestino Mohamad Abu Jedeir, de 16 años, y el Gabinete israelí sigue estudiando una represalia al asesinato de los tres estudiantes judíos el pasado 12 de junio, el frente entre el sur de Israel y la franja de Gaza se calienta.

Israel informó que mantiene una ofensiva militar hacia “objetivos terroristas” de Hamás en Gaza en respuesta a los proyectiles que impactan en el país. En la noche del miércoles, se contabilizaron 20 cohetes disparados desde la Franja.

Al mismo tiempo, un total de 13 palestinos fueron detenidos en Cisjordania como parte del dispositivo de búsqueda de los dos presuntos autores del asesinato de los tres estudiantes judíos. Una portavoz del ejercito israelí explicó que los arrestos se practicaron en diferentes lugares de Cisjordania, y que durante el operativo también se cerraron dos instituciones vinculadas al movimiento islamista Hamás, al que Israel acusa del asesinato.

Mientras tanto, en el gabinete de seguridad de Israel se oyen voces discordantes sobre cómo afrontar esta crisis, dividido entre los que aprueban la táctica selectiva que lleva a cabo el Gobierno de Netanyahu y los que apuestan por endurecer las represalias, haciéndose eco de una parte de la población que clama respuestas contundentes ante el crimen de los tres estudiantes.

Todo esto sucede mientras el ambiente se ha enrarecido por el hallazgo, el miércoles, del cadáver de un adolescente palestino en un bosque cerca de Jerusalén Este, lo que causó fuertes enfrentamientos entre la policía israelí y residentes palestinos de la ciudad. Arrojaron piedras y cócteles molotov contra las fuerzas israelíes, prendiendo fuego a neumáticos y contenedores de basura y destruyendo tres estaciones de tren. Las fuerzas antidisturbios tuvieron que actuar para contener los altercados, contabilizándose unos 60 heridos.

El chico palestino asesinado fue capturado el martes a la tarde cuando salía de una mezquita en su barrio de Jerusalén Este y forzado a entrar en un automóvil. Su cuerpo calcinado fue hallado en la madrugada. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha condenado el suceso y ha pedido al ministro de Seguridad Pública, Yitzhak Aharonovitch, que resuelva el caso lo antes posible y descubra “quién está detrás de este deplorable asesinato y sus motivaciones”.

A pesar del llamamiento de Netanyahu para reconducir la tensión generada por el secuestro y asesinato de los tres adolescentes israelíes y uno palestino, Hamas quiere sacar ventaja de éste último y amenazó a Israel con vengarse de lo que podría tratarse de un acto de represalia. Israel “pagará el precio por esos crímenes”, declararon desde Hamas, que considera a este estado “responsable directo” del asesinato.