Proteínas de insectos para acabar con el hambre en el mundo

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La cuestión es si comer insectos podría ayudar a resolver la crisis de hambruna en el mundo. Para Flying Spark, la respuesta es que sí. Se trata de una empresa israelí cuyas proteínas en polvo a partir de larvas de moscas de la fruta son más sostenibles que las que aportan la ganadería tradicional. Son además más nutritivas que las proteínas animales y más respetuosas con el medio ambiente que las emisiones de gases de efecto invernadero que generan las granjas de ganado.

El problema del hambre en el mundo y la idea de utilizar los insectos como fuente de proteínas fue lo que motivó al empresario Eran Gronich a asociarse con el doctor Yoram Yerushalami, especialista en insectos, en 2014 para crear una solución que pueda ayudar a las cerca de 800 millones de personas que padecen hambre en todo el mundo. Según el Programa Mundial de Alimentos, una de cada nueve personas en todo el mundo se va a la cama cada día con hambre.

Flying Spark, cuya meta es producir lo suficiente para “llenar 9.000 millones de tazones para el año 2040”, ha recaudado un millón de dólares en un año para su financiación y acelera sus actividades para comenzar a comercializar sus productos en el cuarto trimestre del próximo año. También han avanzado en el establecimiento de la infraestructura necesaria para su centro de I + D en Israel y para la línea de producción que procesa las larvas. Según Gronich, director ejecutivo, la compañía está fase de recaudar varios millones de dólares en una ronda de inversión.

La combinación de las proteínas sostenibles y la tecnología innovadora de Flying Spark se ha ganado el apoyo de The Kitchen, una incubadora de startups especializadas en el sector tecnológico alimentario de Strauss Group (uno de los mayores grupos empresariales de la industria alimentaria en Israel), y de la Autoridad de Innovación de Israel. Actualmente también trabaja con Bimbo, la compañía de panificación más grande del mundo, ubicada en la Ciudad de México.

Además, la compañía ha alcanzado otro gran hito este año al ser aceptada en la aceleradora de IKEA Bootcamp. Más de 1.200 emprendedores de 86 países diferentes solicitaron unirse al Bootcamp, pero solo se aceptaron a 10 startups, con Flying Spark entre ellas. Se unirá al IKEA Bootcamp en el centro de desarrollo de productos de IKEA en Suecia para un programa de tres meses.

“Cuando un gigante como IKEA cree en nosotros, es un gran honor “, asegura Gronich. “Para nosotros, es una gran oportunidad”.

“La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) pronostica que la población mundial llegará a 9.000 millones en 2040, por lo que habrá 2.000 millones de personas más que alimentar con los mismos métodos de producción que utilizamos hoy”, explica Gronich. “Una vez que tengamos nuestra instalación de última generación –cada centro podrá producir miles de toneladas de proteínas en polvo al año–, entonces podremos incorporar las proteínas a todo tipo de productos alimenticios y ser capaces de reducir la cantidad de carne que la gente está comiendo. Cuanta más gente coma insectos, habrá menos comiendo carne. La ganadería tradicional ya no es sostenible”.

Gronich espera que el gigante sueco no sólo sea un mentor para su proyecto, sino que también colaboraren con ellos para desarrollar y lanzar productos ricos en proteínas de insectos en sus 389 restaurantes repartidos por todo el mundo.

Lo cierto es que ya “hay alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo que comen insectos como parte de su dieta diaria”, explica Gronich. “Todos nosotros nos alimentamos de insectos y ni siquiera lo sabemos. Es la mejor proteína puede obtenerse”, subraya Gronich. Las moscas de la fruta son una fuente muy rica de hierro, calcio y magnesio y un perfil excepcional de aminoácidos. Están libres de colesterol, antibióticos y hormonas.

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