La tecnología detrás del boom del coche autónomo

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La tecnología que ha ayudado a dirigir los tanques militares israelíes, a guiar e interceptar misiles, y a mantener seguros sus sistemas informáticos es la base del desarrollo de los  automóviles sin conductor, la revolución mundial en el sector de la automoción que está por venir. La inversión de multinacionales que quieren acceder al conocimiento israelí en la conducción autónoma, desarrollado en gran parte por ingenieros durante sus periodos en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI),  está llegando a numerosas startups tecnológicas del país.

El fabricante estadounidense de chips Intel, el proveedor alemán Continental, Samsung, Daimler, Ford y GM están entre las compañías que han adquirido startups o han establecido sus propios centros de I + D en Israel.

Aunque la inexperiencia en la fabricación de automóviles, la distancia de los centros de automoción tradicionales y la competencia de otros sectores tecnológicos para conseguir el mejor personal altamente cualificado suponen un desafío para los inversores, la realidad es que las startups israelíes relacionadas con la industria del automóvil atrajeron financiación a un volumen cercano al de empresas similares en Estados Unidos el año pasado.

“Muchos de los emprendedores están saliendo de las Fuerzas de Defensa de Israel y normalmente tienen más madurez que los empresarios de Silicon Valley”, explica Bill Ford Jr., presidente ejecutivo de Ford, en declaraciones recogidas por Reuters. “Tienen mucho juicio y conocimiento. Particularmente en áreas como la ciberseguridad, hay una tremenda actividad que sale de Israel”.

Estados Unidos atrae la mayor inversión en el sector con compañías que recaudaron 1.200 millones de dólares el año pasado, según CB Insights. Silicon Valley, Pittsburgh y Detroit están haciendo esfuerzos para estar a la cabeza en la era del automóvil sin conductor. Pero las startups israelíes de tecnologías de la automoción no se quedan atrás. Obtuvieron 814 millones de dólares el año pasado, triplicando el nivel de 2015, y ya llevan 182 millones en el primer trimestre de 2018, en línea con el ritmo del año pasado.

La inversión en tecnología israelí del automóvil, que incluye capital riesgo, adquisiciones y empresas conjuntas, ascendió a 3.500 millones de dólares en 2017, según apunta Micki Shapira, socio de la firma de abogados Weinstock Zecler & Co.

Startups de otros lugares están haciendo esfuerzos. Pekín, por ejemplo, se ha convertido en un centro muy activo, con un fuerte respaldo del gobierno chino. Pero la innovación de Israel, a menudo basada en departamentos militares de élite como la Unidad 8200 de inteligencia cibernética, con sensores inalámbricos, ciberseguridad, geolocalización y software de análisis, es la única que está bien posicionada para rivalizar con Silicon Valley.

La experiencia en seguridad cibernética asegura que los piratas informáticas no puedan acceder a los ordenadores de los coches sin conductor, mientras que los radares, sónares, sensores y sistemas de posicionamiento se usan para mantener a los vehículos en la carretera y evitar que choquen contra otros automóviles u objetos.

Las técnicas cibernéticas y de detección de fraude tienen sus raíces en el contraterrorismo, mientras que los avances en software óptico y de sónar derivan de los sistemas de misiles defensivos.

Pruebas e inversiones

En una carretera vacía construida por el gobierno de Israel para probar coches sin conductor cerca de Shfayim, al norte de Tel Aviv, una startup respaldada por Samsung llamada Imagry probó el mes pasado su tecnología en un Kia Soul modificado. El cinco plazas, equipado con cámaras, infrarrojos e inteligencia artificial, se mantuvo a una distancia segura de otro automóvil. La autonomía, sin depender del costoso sistema de detección láser conocido como lidar que utilizan Waymo y GM, se ha convertido en el gran reto a perseguir para la industria.

“Las cámaras proporcionan información de mayor resolución y ya están disponibles y convertidas en productos asequibles”, explica Adham Ghazali, director ejecutivo de Imagry. Su objetivo es desarrollar una tecnología más barata que el lidar.

Otra startup con respaldo de Samsung, Innoviz, cuyo director ejecutivo pasó siete años en una unidad tecnológica de élite del Intelligence Corps de las FDI, quiere reducir el costo del lidar en lugar de reemplazarlo. Junto con su socio Magna, firmó un acuerdo el mes pasado para suministrar lidar a BMW.

Por su parte, Ghazali planea tener 20 robotaxis operando en Israel y Estados Unidos el próximo año con una autonomía de ‘nivel 4’ con un conductor de seguridad presente. El sector de la tecnología israelí del automóvil comenzó a despegar en 2014, un año después de que Google comprara la firma de asistencia a conductores Waze por 1.200 millones.

Otro gran paso fue cuando Intel invirtió 15.300 millones en la compañía de sensores para vehículos autónomos Mobileye el año pasado y trasladó todas sus operaciones sobre esta materia a Jerusalén.

“No se nos conocía como un país que proporciona tecnología a la industria del automóvil y de repente tenemos más de 500 startups en este campo”, señala Ziv Aviram, cofundador de Mobileye.

El proveedor alemán de automóviles Continental compró la firma de ciberseguridad Argus, cuyo director ejecutivo fue capitán en la Unidad 8200, por cerca de 430 millones de dólares el año pasado. La unidad Harman de Samsung adquirió la firma cibernética TowerSec por 75 millones en 2016. Y Renault-Nissan-Mitsubishi, Volkswagen, Porsche y Honda también tienen intereses en Israel.

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