Estado Islámico degüella a cinco periodistas de una televisión libia

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La organización terrorista Estado Islámico ha matado en el este del país a cinco periodistas que trabajaban para una televisión libia, según un portavoz del Ejército, Faraj al Barassi, citado por la agencia de noticias Reuters. Han aparecido degollados, según un comandante del Ejército.

La Federación Internacional de Periodistas (IFJ) ha condenado estos hechos, que llegan tras meses de secuestro.

Las cinco nuevas víctimas de la barbarie yihadista fueron secuestradas el pasado mes de agosto en un falso puesto de control, cuando regresaban de grabar la primera sesión del Parlamento oficial, instalado en Tobruk.

Los cuerpos de Jaled al Sobhi, Younes al Mabruk al Nawfali, Abdalá al Karkaai, Yousef Kader Boh y Mohamed Jalal -fotógrafo egipcio- han sido localizados con marcas de haber sido degollados, según un comunicado de la IFJ. El hallazgo se produjo a las afueras de la localidad de Al Bayda, en el este del país.

El presidente de la IFJ, Jim Boumelha, ha dicho estar "profundamente impactado" por este "brutal asesinato". "Estado Islámico pretende causarnos horror, pero sólo podemos sentir pena y una mayor decisión para ver a los asesinos responder por sus crímenes", ha advertido.

La hermana de una de las víctimas, Mohamed Jalal, había denunciado que Estado Islámico utilizó a su hermano para grabar las ejecuciones de coptos egipcios.

Militantes leales a Estado Islámico han explotado el vacío de poder en Libia, donde dos gobiernos y Parlamentos que respaldan a grupos armados están enfrentándose en diferentes frentes a cuatro años del derrocamiento de Muammar Gadafi.

El gobierno reconocido internacionalmente ha estado basado en el este del país desde que perdió el control de la capital Trípoli en agosto ante una facción rival, que ha establecido otra administración.

La Cámara de Representantes también ha estado ubicada en el este desde su apertura en agosto.

Estado Islámico, el grupo terrorista que controla amplias zonas de Siria e Irak, se ha atribuido la responsabilidad por la muerte de 30 etíopes y 21 egipcios cristianos en Libia, así como ataques contra un hotel en Trípoli, embajadas y campos petroleros.