¿Es realmente potable el agua que bebemos? Un sensor nos lo dice en segundos

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El agua potable generalmente se analiza en origen, por las empresas proveedoras, pero antes de que llegue a nuestros vasos pasa a través de kilómetros de tuberías viejas, por lo que, en realidad, no tenemos control sobre la calidad del agua que bebemos. “Queremos ofrecer al consumidor una herramienta para cambiar esta realidad”, explica Netanel Raisch, director ejecutivo y cofundador de Lishtot Detection, una empresa de origen israelí. Lishtot significa precisamente “beber” en hebreo.

Esta compañía con sede en Jerusalén, fundada en 2015, ha desarrollado TestDrop, un dispositivo que, según la empresa, detecta contaminantes en el agua como E. coli, plomo, arsénico, mercurio, cobre y cloro en solo dos segundos. Todo lo que los usuarios deben hacer es apuntar con el dispositivo hacia un vaso de plástico lleno de agua y ya está: si el sistema se ilumina en azul, el agua está en perfecto estado para beber. Pero si la luz es roja, entonces es mejor evitarla, porque hay algo que está mal. Incluso puede descubrir si alguien ha escupido en el agua.

Otro socio fundador de la compañía, Alan Bauer, fue el responsable del desarrollo tecnológico, después de descubrir que los campos eléctricos en el agua cambian cuando hay contaminación presente.

La compañía ha desarrollado sensores que pueden detectar estos cambios en los campos eléctricos. Cuando el agua está contaminada con metales pesados, productos químicos o incluso bacterias, los sensores de la empresa lo detectan. Los algoritmos desarrollados por la firma interpretan la información y proporcionan los resultados, incluida una alerta cuando hay algo en el agua que no debería estar allí.

“En este momento, hemos confirmado en nuestros propios laboratorios y en laboratorios ajenos a nosotros que la tecnología puede detectar más de 20 contaminantes diferentes”, destaca Raisch.

TestDrop, que cuesta 49,95 dólares, se conecta vía Bluetooth a la app móvil de Lishtot, donde los usuarios pueden recoger su historial de análisis, ver más datos sobre su agua, incluyendo la probabilidad de contaminación y distinguir entre agua embotellada, del grifo y natural procedente de ríos y arroyos. Los resultados de la prueba, con imágenes y ubicación, pueden enviarse a través de bluetooth al mapa global de calidad del agua que la compañía está creando.

“Queremos crear una plataforma que incorpore datos e información sobre la calidad del agua potable en todo el mundo”, aclara Raisch. “La gente no tiene idea de qué hay en el agua que beben y es un recurso esencial que casi todos los habitantes del planeta pagan de un modo u otro. Así que creemos que las personas merecen saber más sobre el agua que beben”.

El producto ya se está vendiendo a través del sitio web de la compañía y Raisch señala que la firma tiene acuerdos con distribuidores a nivel mundial para poder alcanzar su objetivo de vender unas 100.000 unidades.

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