Inteligencia Artificial: clave para la detección precisa de enfermedades cardíacas

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ecocardio

Las aplicaciones del big data, el aprendizaje automático y la inteligencia artificial cubren un amplio espectro de situaciones y segmentos. También presentan un enorme potencial en el sector de la e-Salud (las nuevas tecnologías aplicadas a la salud), y en este sentido encontramos un prometedor ejemplo en Beersheba, la ciudad israelí a las puertas del desierto del Neguev que se está convirtiendo en un referente tecnológico en este país mediterráneo. Se trata de la compañía DiACardio, que desarrolla un sistema para la obtención de imágenes del corazón basado en todas estas innovadoras tecnologías.

DiACardio ha aparecido recientemente en titulares de medios especializados en e-Salud por su reciente ronda de financiación, con la que han obtenido cerca de dos millones de dólares. Esta ronda ha sido encabezada por una de las mayores compañías chinas de capital privado, el Grupo Shengjing. El objetivo de DiACardio es aumentar la eficiencia, velocidad y precisión de los procesos de imagen cardiaca, específicamente las obtenidas por ecografía. Aunque en la actualidad se trata de un proceso subjetivo y los resultados obtenidos dependen en realidad de quién realiza la prueba, DiACardio desarrolla algoritmos basándose en la recogida de información mediante un proceso de big data para cambiar esta realidad. Todo ello orientado mediante un sistema de aprendizaje automático gracias al desarrollo de la Inteligencia Artificial permitirá automatizar gran parte del proceso de diagnóstico, lo que genera un valioso estándar para la representación precisa del corazón. La compañía israelí, dirigida por la doctora Noah Liel-Cohen, trabaja para integrar esta automatización en cada máquina de ecografía disponible en el mercado, lo que ayudará a médicos y técnicos de todo el mundo a diagnosticar mejor y tratar con mayor fiabilidad a sus pacientes.

El equipo de la firma israelí ya ha desarrollado dos productos y uno de ellos, el LVivo EF cuenta con las aprobaciones de la FDA (Agencia del Medicamento de Estados Unidos) y de la Unión Europea con el sello CE.

La idea para crear LVivo partió de Liel-Cohen, cuando comprobó que los médicos estaban teniendo dificultades para leer de forma precisa los ultrasonidos en los exámenes cardíacos.

Tras la ronda de financiación, la fundadora y directora ejecutiva Hila Goldman-Aslan subrayó que “esta inversión nos permitirá crear nuevas y fantásticas herramientas para el mercado de los ultrasonidos, necesitado de automatización, y para extender nuestra estrategia de negocio a nuevas regiones. Nos ayudará a marcar la diferencia y asegurar que los pacientes con enfermedades cardíacas reciban sus tratamientos correctos tan rápido como sea posible”. Más allá de su uso por médicos en hospitales, los productos de DiACardio tienen una ventaja añadida, más allá de ser capaces de producir una evaluación rápida y clara sobre la condición cardíaca del paciente con sólo unos clicks. Al suprimir la necesidad de personal médico, los dispositivos que utilizan esta tecnología pueden usarse por técnicos en ambulancias o en espacios abiertos. Tiene, por tanto, el potencial de ser utilizado en campos de refugiados o en otras situaciones lejos de un hospital, donde es importante contar con instrumentos que ahorren tiempo y puedan aportar los cuidados necesarios para los pacientes.

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